¿Dónde?

ELECTUS

En la villa. Las dos nietas del señor mi Conde. Dos rosas frescas y galanas. Para cada uno de vosotros la suya.

E alboroza la hueste y el ciego permanece atento y malicioso, gustando el rumor de las risas como los ecos de un culto, con los ojos abiertos, inmóviles, semejante á un dios primitivo, aldeano y jovial. En este tiempo baja la escalinata y cruza por entre los mendigos, el señor Abad de Brandeso.

EL ABAD

¡Aquí, Carabel! ¡Aquí, Capitán!

MINGUIÑA

¡Nuestro señor le acompañe!