Rapaces, que tocan las doce, y es cuando Nuestro Señor se sienta á la mesa y bendice á toda la Cristiandad.
AJO los viejos árboles, que cuentan la edad del palacio, los mendigos se arrodillan y rezan á coro. Las campanas de la aldea tocan á lo lejos, y pasa su anuncio sobre la fronda del jardín como un vuelo de tórtolas. Una sombra blanca aparece en lo alto de la escalinata.
LA DAMA
¡Ya llegas! ¡Ya llegas, mi vida! ¡Temí que no vinieses, y no verte más!
EL MARQUES DE BRADOMIN
¿Y ahora?
LA DAMA
¡Ahora soy feliz!