Es el otoño que llega.

LA DAMA

¡Ah, qué fragancia!

UNDE en aquella frescura aterciopelada sus mejillas pálidas, y alza la cabeza y respira con delicia, cerrando los ojos y sonriendo, cubierto el rostro de rocío, como otra rosa, una rosa blanca. A modo de lluvia arroja sobre el Marqués de Bradomín las rosas deshojadas en su falda.

EL MARQUES DE BRADOMIN

Volveremos á recorrer juntos el jardín y el Palacio.

LA DAMA

Como en otro tiempo, cuando éramos niños.

EL MARQUES DE BRADOMIN