EL ABAD

Señor Marqués de Bradomín, procure usted no condenarse por bagatela.

LA DAMA

En el infierno debió haberse sonreído siempre. ¿No se dice sonrisa mefistofélica?

EL MARQUES DE BRADOMIN

El diablo ha sido siempre un ser superior.

LA DAMA

No le admiremos demasiado señor Marqués. Ese es el maniqueísmo. Ya se me alcanza que usted adopta ese hablar ligero para ocultar mejor sus propósitos.

EL MARQUES DE BRADOMIN

¿Mis propósitos?