RUBÉN

¡No!

MAX

Para mí, no hay nada tras la última mueca. Si hay algo, vendré a decírtelo.

RUBÉN

¡Calla, Max, no quebrantemos los humanos sellos!

MAX

Rubén, acuérdate de esta cena. Y ahora, mezclemos el vino con las rosas de tus versos. Te escuchamos.

Rubén se recoge estremecido, el gesto de ídolo, evocador de terrores y misterios. Max Estrella, un poco enfático, le alarga la mano. Llena los vasos Don Latino. Rubén sale de su meditación con la tristeza vasta y enorme esculpida en los ídolos aztecas.

RUBÉN