Levanta su copa, y gustando el aroma del ajenjo, suspira y evoca el cielo lejano de París. Piano y violín atacan un aire de opereta, y la parroquia del café lleva el compás con las cucharillas en los vasos. Después de beber, los tres desterrados confunden sus voces hablando en francés. Recuerdan y proyectan las luces de la fiesta divina y mortal. ¡París! ¡Cabaretes! ¡Ilusión! Y en el ritmo de las frases, desfila con su pata coja, Papá Verlaine.
ESCENA DÉCIMA
PASEO CON JARDINES. El cielo raso y remoto. La luna lunera. Patrullas de caballería. Silencioso y luminoso rueda un auto. En la sombra clandestina de los ramajes, merodean mozuelas pingonas y viejas pintadas como caretas. Repartidos por las sillas del paseo, yacen algunos bultos durmientes. Max Estrella y Don Latino caminan bajo las sombras del paseo. El perfume primaveral de las lilas, embalsama la humedad de la noche.
UNA VIEJA PINTADA
¡Morenos! ¡Chis!... ¡Morenos! ¿Queréis venir un ratito?
DON LATINO
Cuando te pongas los dientes.
LA VIEJA PINTADA
¡No me dejáis siquiera un pitillo!
DON LATINO