¡Me estás gustando!

MAX

No tengo dinero.

LA LUNARES

Con pagar la cama concluyes. Si quedas contento y quieres convidarme a un café con churros, tampoco me niego.

Máximo Estrella, con tacto de ciego, le pasa la mano por el óvalo del rostro, la garganta y los hombros. La pindonga ríe con dejo sensual de cosquillas. Quítase del moño un peinecillo gitano, y con él peinando los tufos, redobla la risa y se desmadeja.

LA LUNARES

¿Quieres saber cómo soy? ¡Soy muy negra y muy fea!

MAX

¡No lo pareces! Debes tener quince años.