LA LUNARES
Como la Pastora Imperio. Toda yo parezco una gitana.
De la oscuridad surge la brasa de un cigarro y la tos asmática de Don Latino. Remotamente, sobre el asfalto sonoro, se acompasa el trote de una patrulla de caballería. Los focos de un auto. El farol de un sereno. El quicio de una verja. Una sombra clandestina. El rostro de albayalde de otra vieja peripatética. Diferentes sombras.
ESCENA UNDÉCIMA
UNA CALLE DEL MADRID AUSTRIACO. Las tapias de un convento. Un casón de nobles. Las luces de una taberna. Un grupo consternado de vecinas, en la acera. Una mujer despechugada y ronca, tiene en los brazos a su niño muerto, la sien traspasada por el agujero de una bala. Max Estrella y Don Latino, hacen un alto.
MAX
También aquí se pisan cristales rotos.
DON LATINO
¡La zurra ha sido buena!
MAX