DON LATINO

¡Vamos! ¡Esta escena es demasiado dolorosa!

DORIO DE GÁDEX

Pues no la prolonguemos.

Dorio de Gádex empuja al encurdado vejete, y le va llevando hacia la puerta. El perrillo salta por encima de la caja, y los sigue, dejando en el salto torcida una vela. En la fila de fantoches pegados a la pared, queda un hueco lleno de sugestiones.

DON LATINO

Te convido a unas tintas. ¿Qué dices?

DORIO DE GÁDEX

Ya sabe usted que soy un hombre complaciente, Don Latino.

Desaparecen en la rojiza penumbra del corredor, largo y triste, con el gato al pie del botijo, y el reflejo almagreño de los baldosines. Claudinita los ve salir encendidos de ira los ojos. Después se hinca a llorar con una crisis nerviosa, y muerde el pañuelo que estruja entre las manos.