Esas, Don Max, no son apreciaciones convenientes.
MAX
Voy a romperte la cabeza.
ZARATUSTRA
Don Max, respete usted sus laureles.
MAX
¡Majadero!
Ha entrado en la cueva un hombre alto, flaco, tostado del sol. Viste un traje de antiguo voluntario cubano, calza alpargates abiertos de caminante, y se cubre con una gorra inglesa. Es el extraño Don Peregrino Gay, que ha escrito la crónica de su vida andariega en un rancio y animado castellano, trastocándose el nombre en Don Gay Peregrino. Sin pasar de la puerta, saluda jovial y circunspecto.
DON GAY
¡Salutem plúriman!