Tanto no pido, iAsus!….
Se santigua la vieja encubridora, y el tonsurado segundon se pone en pie, y avizora hacia la puerta que comunica con la casona, una puerta pequena en la sombra humeda del muro de piedra, que rezuma. Se oye el rechinar de la llave. Don Farruquino se esconde en el rincon mas oscuro, y espera. La puerta se abre, y una sombra se aparta para dejar paso al Caballero. Otra sombra negra y bruja, huye de la tribuna.
EL CABALLERO
iSenor capellan, por que no esta encendida la lampara?
EL CAPELLAN
Se habra bebido el aceite alguna lechuza.
EL CABALLERO
Siento el volar de unas alas en esta oscuridad.
EL CAPELLAN
Aquel ventanal tiene rotos los cristales, y como entra el viento pudo entrar la lechuza.