Nuestras fuerzas no bastan, senor.
EL CABALLERO
iPiedra, piedra, levantate!
Don Juan Manuel se arrodilla ante la sepultura, y entenebrecido, y suspirante, reza en voz baja. El capellan, en tanto, escudrina en la sombra con recelosa prevision. De pronto da una gran voz, grande y estentorea.
EL CAPELLAN
iFalta la lampara!
EL CABALLERO
iTragame, tierra!
EL CAPELLAN
iNo han sido lechuzas las que entraron aqui, fueron lobos!