EL CABALLERO
iMe sangran las manos!
EL CAPELLAN
Yo le ayudare, senor. ?Donde hallariamos algo con que apalancar?
EL CABALLERO
En esta oscuridad, apenas se ve.
Recorre el capellan el presbiterio y la capilla. En el fondo oscuro, sus ojos sagaces descubren de pronto un bulto inmovil, sin contorno ni faz, que simula la vieja escultura de algun santo. Se acerca mas. Alarga una mano en las tinieblas, y antes de haber palpado, va siente como un fulgor de adivinacion. Es Don Farruquino.
EL CAPELLAN
iAh!… Sacrilego, te habia reconocido.