Nosotros vinimos por tierra. iAy, cuide de no llegar! El senor mi amo, embarco solo en la barca que luego fue naufraga.

SABELITA

iQue desgracia tan grande! Recemos una Salve por el descanso de esos pobres marineros ahogados.

LA ROJA

Estaba de Dios que ellos pereciesen y que el amo se salvase.

Las dos rezan a media voz, con un bisbiseo devoto y confuso, que se junta en las sombras de la capilla al chisporroteo de las velas. Las dos inclinan las cabezas y ponen en blanco los ojos para poder alzarlos al altar, desde donde responde a su mirada, la mirada extatica de una Dolorosa. El parpadeo de las luces da una apariencia de vida al cerco amoratado de aquellos ojos, a la boca dolorida, a las mejillas con dos lagrimas de cristal. Sabelita y la vieja se santiguan al terminar su rezo.

LA ROJA

Pronto cerraran la iglesia. iVamonos!

SABELITA

Yo, no….