EL MARINERO

Una carta del senor capellan. Cayo muy enferma Dama Maria.

EL CABALLERO

iHa muerto!… iHa muerto!… iPobre rusa!

Retirase de la ventana, que el viento bate locamente con un fracaso de cristales, y entenebrecido recorre la antesala de uno a otro testero. La vieja, y el bufon, hablando quedo y suspirantes, bajan a franquear la puerta al marinero. En la antesala el viento se retuerce ululante y soturno. Las vidrieras, tan pronto se cierran estrelladas sobre el alfeizar, como se abren de golpe, tragicas y violentas. El marinero llega acompanado de los criados y se detiene en la puerta, sin aventurarse a dar un paso por la estancia oscura. Don Juan Manuel le interroga, y de tiempo en tiempo un relampago les alumbra y se ven las caras lividas.

EL CABALLERO

?Traes una carta?

EL MARINERO

Si, senor.

EL CABALLERO