iNo es el pastor, sino el mastin! iVeredes que dientes le muestra a los lobos!
El Caballero, con el andar desfallecido, llega a la puerta y pulsa. Apoyado en la jamba, espera. Los mendigos y los criados se agrupan detras, todos en un gran silencio. El Caballero vuelve a pulsar en la puerta, y acompana con grandes voces los golpes de su puno cerrado.
EL CABALLERO
iAbrid, hijos de Satanas! iAbrid estas puertas que cierra vuestra codicia! iAbridlas de par en par, como teneis abiertas las del Infierno! iAbridlas para que entren los que nunca tuvieron casa! iSoy yo quien despues de haberoslo dado todo, llego a pediros una limosna para ellos! iSoy yo, quien pobre y miserable, golpea esta puerta cerrada! iHijos de Satanas, no hagais que mi colera la derribe y entre por ella, como quien es, Don Juan Manuel Montenegro! iAbrid, hijos de Satanas!
Resuenan en el ancho zaguan los golpes del Caballero. Ante la puerta hostil y cerrada se levanta, como un oleaje, el vocerio de la hueste mendicante y los viejos criados despedidos de la casona.
LA VOZ DE TODOS
iAbran a su padre! iAbran a su padre!
EL CABALLERO
iDerribad la puerta! iMis verdaderos hijos sois vosotros!