iNo mezclemos en estas burlas las cosas sagradas!

DON ROSENDO

?Donde hay una cama?

DON MAURO

Vosotros, los verdaderos hijos, salid, si no quereis que os eche los perros. iPronto! iFuera de aqui! iA pedir por los caminos! iA robar en las cercas! iA espiojarse al sol!

El segundon atropella por los mendigos y los estruja contra la puerta con un impulso violento y fiero, que acompanan voces de gigante. La hueste se arrecauda con una queja humilde: Pegada a los quicios inicia la retirada, se dispersa con un murmullo de cobardes oraciones. El Caballero interpone su figura resplandeciente de nobleza: Los ojos llenos de furias y demencias, y en el rostro la altivez de un rey y la palidez de un Cristo. Su mano abofetea la faz del segundon. Las llamas del hogar ponen su reflejo sangriento, y el segundon, con un aullido, hunde la maza de su puno sobre la frente del viejo vinculero, que cae con el rostro contra la tierra. La hueste de siervos se yergue con un gemido y con el se abate, mientras los ojos se hacen mas sombrios en el grupo palido de los mancebos. Y de pronto se ve crecer la sombra del leproso, poner sus manos sobre la garganta del segundon, luchar abrazados, y los albos dientes de lobo y la boca llagada, morderse, y escupirse. Abrazados caen entre las llamas del hogar. Transfigurado, envuelto en ellas, hermoso como un haz de fuego, se levanta el Pobre de San Lazaro.

EL POBRE DE SAN LAZARO

iEra nuestro padre!

LA VOZ DE TODOS

iEra nuestro padre! iEra nuestro padre!….