DON PEDRITO

iY tu un hijo de puta!

Don Pedrito y Don Rosendo se abalanzan y se agarran. Los otros hermanos se interponen con gran vocerio. El capellan asoma en la puerta: Es un viejo seco, membrudo de cuerpo y velludo de manos, vestido con una sotana verdeante que se le enreda en los calcanares.

EL CAPELLAN

iAun esta caliente el cuerpo de vuestra madre, y ya peleais como Caines! iRespetad el sueno de la muerte, sacrilegos! Esperad a que llegue vuestro padre, y el dara a cada uno lo que en herencia le corresponda. No seais como los cuervos, que caen en bandada sobre los muertos para comerselos. iCuervos! iCaines!

Los cinco hermanos, revueltos en un tropel, siguen gritando en el centro de la estancia, y los brazos se levantan sobre las cabezas amenazadores y colericos.

DON FARRUQUINO

Don Manuelito, esto no se arregla con sermones.

EL CAPELLAN

iTambien has manchado en este saqueo tus manos que consagran a Dios! Esperad a que llegue vuestro padre y el dara a cada uno lo suyo. iLos lobos en el monte tienen mas hermandad que vosotros! iNacidos sois de un mismo vientre, y peleais como fieras que por acaso se hallan en un camino!