iAy de ti si me tocan tus manos podridas!
Con lento andar, de una humildad fuerte y solemne, avanza el Pobre de San Lazaro. El capote de soldado que le cubre parece aumentar la expresion tragica de aquella figura gigante y mendiga. Don Pedrito retrocede estremecido, y arroja el bordon lejos de si. Detras del pobre esta la sombra de Dona Maria.
DON PEDRITO
iTen tu cruz, hermano!
EL POBRE DE SAN LAZARO
Gracias, noble senor.
DON PEDRITO
?Tu no sabes donde hallare yo la mia?
EL POBRE DE SAN LAZARO
No se…. Eso nadie lo sabe hasta que una vez en la noche, durmiendo en un pajar o caminando solo por un camino, se aparece el angel que nos habla en nombre de Nuestro Senor.