Se oye el confuso clamor de los mendigos en la portalada de la casona, y la voz autoritaria y conmovida del viejo linajudo, que sube la escalera.
EL CABALLERO
iYa dieron tierra a tu cuerpo! ?Rusa, por que me dejas tan solo? iQue al pie de tu sepultura caven la mia!… iRusa! iRusa! iRusa!
LOS MENDIGOS
iEra la madre de los pobres! iFruto de buen arbol! iTierra de carabeles!
Atropelladamente, los tres bigardos salen de la cocina rosmando amenazas, y por el porton del huerto huyen a caballo. La vieja, con la basquina echada por la cabeza a guisa de capuz, se acurruca al pie del hogar y comienza a gemir haciendo coro a la querella de los mendigos. Entra otra criada, una moza negra y casi enana, con busto de giganta. Tiene la fealdad de un idolo y parece que anda sobre las rodillas. Le dicen por mal nombre la Rebola.
LA REBOLA
iQue susto grande!… Escuche una voz que salia de lo mas fondo de la capilla, al pasar por la sala de la tribuna.
ANDREINA
iCalla, condenada!… Cubrete la cabeza con el manteo, y llora conmigo.