Resuenan en la largura del corredor las voces y los pasos de los mendigos, y en la puerta de la cocina esta la procer figura del Caballero. Las dos mujeres, arrodilladas al pie del hogar y cubiertas las cabezas, ponen mas altos sus ayes.
EL CABALLERO
Alzaos del suelo y atended a mis huespedes. Dadles a todos de comer y beber. Vosotros entrad calentaos al amor de la lumbre.
ANDREINA
Poco hay en la casa para tanto hambriento.
EL CABALLERO
iCalla, vieja sierpe!
DOMINGA DE GOMEZ
Dejaime que llegue al hogar, pues vengo aterida.