Al rico gachupín se le enrojeció la calva:
—¡Sería una bofetada a la Colonia!
—¿Y el Ministro de España, considera usted que sea sujeto para esas bofetadas?
—Es hombre apático... Hace lo que le cuesta menos trabajo. Hombre poco claro.
—¿No hace negocios?
—Hace deudas, que no paga. ¿Quiere usted mayor negocio? Mira como un destierro su radicación en la República.
—¿Que se teme usted una pendejada?
—Me la temo.
—Pues hay que evitarla.
El gachupín simuló una inspiración repentina, con palmada en la frente panzona: