de buena generación.

II

El congal de Cucarachita encendía farolillos de colores en el azoguejo, y luces de difuntos en la Recámara Verde. Son consorcios que aparejan las ferias. Lupita la Romántica, con bata de lazos y el moño colgante, suspiraba caída en el sueño magnético, bajo la mirada y los pasos del Doctor Polaco: Alentaba rendida y vencida, con suspiros de erótico tránsito:

—¡Ay!

—Responda la Señorita Médium.

—¡Ay! Alumbrándose sube por una escalera muy grande... No puedo. Ya no está... Se me ha desvanecido.

—Siga usted hasta encontrarle, Señorita.

—Entra por una puerta donde hay un centinela.

—¿Habla con él?

—Sí. Ahora no puedo verle. No puedo... ¡Ay!