no sabe que se ha de morir!
¿Qué dices de la muerte, hormiga?
¿Qué dices, Madama Comino?
—. . . . . . . . . . . . . . . .
—¿Antes yo? Á tus antojos me inclino,
pero, ¿qué quieres que te diga?
El sol ha huído hace un instante;
el río corre mansamente
al mar propincuo...
—. . . . . . . . . . . . . . . .