[2] Esta obra, así como La Biblia en España, del mismo autor, están publicadas en la Colección Granada.
[3] La Diócesis de Madrid se fundó en virtud del Concordato de 1851 y la bula de 1885.—N. del T.
[4] La palabra gabacho es el adjetivo más ofensivo del español para el francés; algunos suponen que significa «el que vive en Gaves». Es el árabe cabach, detestable, zarrapastroso, o qui prava indole est, moribusque. Donde la verdadera significación de la palabra se halla expresada de mejor manera es en el ingenioso cuento de Quevedo El francés y el español. La antipatía al galo es nacional e innata y aparece en todos los momentos de la historia. Este sobrenombre se aplicó ya en el siglo VIII, cuando Carlomagno, el Buonaparte de su tiempo, invadió España con motivo de la abdicación y unión de la corona por Alfonso el Casto, prototipo del cornudo Carlos IV; entonces todos los españoles, moros y cristianos, amigos y enemigos, olvidaron sus odios religiosos para luchar contra el intruso, cuya grandeza recibió un golpe mortal en el memorable paso de Roncesvalles. La verdadera derivación de la palabra gabacho, que ahora se oye desde los Pirineos hasta el Estrecho, se pasa por alto en el Diccionario de la Academia; tal fué la adulación servil de los súbditos para un rey francés, Felipe V. ¡Mueran los gabachos! fué un grito unánime en España después de las inhumanas carnicerías de Murat. Sus ecos aun no se han apagado, y cualquier chispa puede prender en la mina ya dispuesta. ¡No se puede explicar el valor de un grito guerrero que puede ser para un pueblo el santo y seña, como la consigna para hacer causa común! Vox populi, vox Dei.
[5] Ford, en su galofobia, siempre llama a Napoleón, Buonaparte.—N. del T.
[6] Confunde la cabra montés con el rebeco.—N. del T.
[7] Salirse de madre no es variar de cauce, sino sólo desbordarse.—N. del T.
[8] Tempe, un valle de Tesalia, cantado por los poetas clásicos por su incomparable belleza.—N. del T.
[9] ¡Pero yo he amado tu mansión salvaje,—tu desconocida, inculta, solitaria orilla,—donde apenas el leñador halla una senda—y escasamente el pescador maneja un remo.—Por el abandono de los hombres te amo más—que el arte ni la avaricia intrusos,—no quieran amansar el choque rudo de tu torrente—o recoger la vendimia de tus rocas,—magníficamente salvajes!
[10] Dagón, dios nacional de los Filisteos, mitad hombre, mitad pez.—N. del T.
[11] Ingeniero francés que construyó un túnel bajo el Támesis (1769-1849).—N. del T.