Y descargó al aire su trabuco que hizo el estruendo de un cañonazo. La gente se asomó con miedo á las puertas y ventanas, llegaron algunos vigilantes, muy asustados y sin animarse á llegar hasta Camacho que se había caído con la borrachera, y hasta creo que se había quedado dormido inmediatamente. Ferreiro hizo que lo levantaran y lo llevaran á la posada, cuando debió hacer que lo metieran al calabozo. Quizá tuviera ganas pero no se atrevió, porque, como dicen, el miedo no es sonso ni junta rabia.

En fin, si este malevo sigue por acá, estoy seguro de que va armar alguna de Dios es Cristo. Esta mañana temprano ya andaba otra vez perdonando vidas por el pueblo, y metiéndose á chupar en todas las trastiendas.

Un oficialista me ha dicho que Ferreiro va á hacer que se mame como una cabra para que no pueda ir á la sesión municipal. Mirá si va y con la tranca descarga el trabuco sobre los padres de la patria chica!»


«Sí, nos dicen «chivitos», para vengarse de que les digamos «carneros», como son. Lo de chivitos viene del doctor Fillipini, que como italiano, no puede pronunciar «cívico», sino «chívico». De ahí tomaron pie para la gracia los más diablos del Club del Progreso, y después todos los provinciales ú oficialistas.

Ahora verás: Viera acaba de devolverles la pelota porque El Justiciero tituló «Pax multa» su artículo sobre las elecciones, que como te imaginarás han sido lo más pacíficas, porque ni los escrutadores fueron al atrio... Pues Viera dijo en La Pampa que ese latinajo de «Pax multa», quería decir «Palo y multas», que es lo único que dan nuestros municipales. Como lo escribía muy en serio, á Fernández, el director de El Justiciero, se le atravesó la cosa, y anduvo averiguando lo que significaban las palabritas que él interpretaba como «mucha paz». Nadie se lo supo decir á derechas, así es que se fué á preguntárselo al cura Papagna, que es como preguntármelo á mí.

—La pache de la multiúdine,—dicen que le contestó el cura al tun tun, pero dejándolo completamente tranquilo.

Viera y yo nos hemos reído á carcajadas de la cosa, aunque Viera sea siempre más serio que bragueta de provisor. Y, á propósito de Viera, el otro día lo embromé lindo, conversando sobre un suelto de La Pampa en que se quejaba de que desde hace seis años no se publican los balances municipales.

—No los publican por honradez,—le dije.

—¡Cómo por honradez!—gritó furioso.