[328] Carta de Miguel Ángel a Sebastián del Piombo.

[329] Vasari.

[330] Varchi comentó dos de ellos en público, en sus Due Lezzioni. Miguel Ángel no hacía un misterio de su amor. Hablaba de él a Bartolommeo Angiolini, a Sebastián del Piombo. Estas amistades no sorprendían a nadie. Cuando murió Cecchino dei Bracci, Riccio gritaba su amor y su desesperación a todos: “¡Ah! mi amigo Donato, nuestro Cecchino ha muerto. Toda Roma llora. Miguel Ángel hace para mí el dibujo de un monumento. Escribidme el epitafio, os lo suplico, y enviadme una carta consoladora; mi dolor me ha robado el espíritu; ¡paciencia! Vivo con mil y mil muertes en cada hora. ¡Oh Dios, cómo ha cambiado el aspecto de la fortuna!” Carta a Donato Giannotti (enero de 1544). “En mi pecho tenía yo mil almas de amantes”, hace decir Miguel a Cecchino en uno de sus epigramas funerarios. (Poesías, edición Frey, LXXIII, 12).

[331] Scheffler.

[332] Poesías, CIX, 19. Véase Apéndice XIV.

[333] Poesías, XLIV. Véase Apéndice XV.

[334] Poesías, LII. Véase también LXXVI. Al fin del soneto, Miguel Ángel hace un juego de palabras con el nombre de Cavalieri: Resto prigion d’ un Cavalier armato. (Soy prisionero de un caballero armado).

[335] Onde al mio viver lieto, che m’ha tolto... (Poesías, CIX. 18).

[336] Il desiato mie dolce signiore... (Ibid., L).

[337] Un freddo aspetto... (Ibid., CIX. 18).