Al fin descansaba. Había alcanzado el objeto de sus deseos, había salido del tiempo.

Beata l’alma, ove non corre tempo![507].

NOTAS:

[490] Poesías, LXXXI.

[491] “Porque para los desgraciados la muerte es perezosa”. (Poesías, LXXIII, 30).

[492] En marzo de 1549, le recomendaron las aguas de Viterbo, que le probaron bien. (Cartas a Lionardo). Volvió a sufrir de la piedra en julio de 1559.

[493] En julio de 1555.

[494] Traducción libre. Véase Apéndice, XXVIII, (Poesías, LXXXI).

[495] Carta a Vasari, junio 22 de 1555. “No solamente estoy muy viejo, escribía a Vasari en 1549, sino que me encuentro entre los muertos”. (Non solo son vecchio, ma quasi nel numero de’ morti).