[511] El que me llora muerto, espera en vano que al bañar mis huesos y mi tumba, refloreceré como árbol seco y sin frutos; el hombre muerto no renace en primavera.
[512] Libre de un pesado e importuno despojo, oh mi querido Señor, y desprendido del mundo, como una barca frágil vuelvo a ti, cansado de la horrible tempestad a la dulce calma...
[513] Día por día, desde mis primeros años, Señor, fuiste mi guiador y mi auxilio...
[514] Las quimeras mundanas me robaron el tiempo, que se me había dado para contemplar a Dios...
Mi querido Señor, redúceme a la mitad el camino que sube al cielo, hazme odiar todo lo que vale en el mundo, y todas sus bellezas a las cuales honro y sirvo, para ganar con la muerte la vida eterna.
[515] Cargado de años y lleno de pecados...
[516] Seguro de la muerte, pero no de su hora...
[517] Alusión al mal de piedra del cual sufría. “Tre pietre nelle vesica”, según la explicación de Frey.