[643] Adviértase también, en el epílogo, el espíritu netamente hostil a la guerra, al nacionalismo y al paneslavismo.

[644] “El mal es lo razonable para el mundo. El sacrificio, el amor, es locura”. (II, 344).

[645] Tomo II, 79.

[646] Tomo II, 346.

[647] Tomo II, 358.

[648] “Ahora me entrego de nuevo a la fastidiosa y vulgar Ana Karenina, con el único deseo de desembarazarme de ella cuanto antes...”. (Carta a Fet, 26 de agosto de 1875, Correspondencia inédita, página 95).

“Me es indispensable terminar la novela que me fastidia”. (Ibid., 1.º de marzo de 1876).

[649] En las Confesiones (1879). Tomo XIX de las Obras Completas.

[650] Hago aquí un resumen de varias páginas de Confesiones, conservando las expresiones de Tolstoi.

[651] Ana Karenina, Cit: “Y Levine, amado, feliz, padre de familia, se aleja, el arma en la mano, como si hubiera temido ceder a la tentación de poner fin a su suplicio”. (II, 339). Este estado de espíritu no era particular a Tolstoi y a sus héroes. Estaba Tolstoi sorprendido con el creciente número de suicidios entre las clases acomodadas de toda Europa, y principalmente de Rusia; y a ello hace alusión a menudo en sus obras de este tiempo. Se diría que pasó sobre la Europa de 1880 una gran ola de neurastenia, que barrió a millares de seres. Quienes entonces eran adolescentes conservan de esa racha el recuerdo, y para ellos, la expresión de Tolstoi sobre esta crisis tiene un valor histórico. Escribió la oculta tragedia de una generación.