[754] Carta de la Condesa Tolstoi, de 1884.
[755] Le Temps, 2 de noviembre de 1902.
[756] Tolstoi la consideraba como una de sus obras capitales: “Uno de mis libros, (Para todos los días) al cual he tenido la suficiencia de atribuir una gran importancia...”. (Carta a Jan Styka, 27 de julio y 9 de agosto de 1909).
[757] Estas obras fueron, en su mayor parte, publicadas después de la muerte de Tolstoi. M. J. W. Bienstock las ha publicado en una traducción francesa, (3 volúmenes de la colección Nelson). La lista de esas obras es bastante larga, y de ella elegimos, entre las principales: El Diario póstumo del Feodor Kuzmitch, El Padre Sergio, Hadji-Murad, El Diablo, El Cadáver viviente, drama en doce cuadros; El falso cupón, Alexis el tonto, El Diario de un loco, La Luz luce en las tinieblas, drama en cinco actos; Todas las cualidades vienen de ella, pequeña pieza popular, y una serie de excelentes novelas cortas: Después del baile, Lo que yo he visto en sueños, Khodynka, etc. Véase Apéndice, página 431. Pero la obra esencial que falta por publicar y que no se publicará en mucho tiempo, es el Diario de Tolstoi. Abarca cuarenta años de su vida, desde la época del Cáucaso hasta la víspera de su muerte; es el libro de Confesiones más despiadadas que jamás haya escrito un gran hombre.
[758] El título ruso de esta obra es: Una sola cosa es necesaria. (S. Luc. XI, 41).
[759] La excomunión de Tolstoi por el Santo Sínodo es de 22 de febrero de 1901. Fué originada por un capítulo de Resurrección, relativo a la misa y a la Eucaristía. Este capítulo (lo lamentamos) ha sido suprimido en la traducción francesa.
[760] Sobre la nacionalización del suelo. (Véase el Gran Crimen 1905).
[761] “Ruso puro de la vieja Moscovia, dice M. A. Leroy-Beaulieu, gran ruso de sangre eslava, mezclada de finlandés, físicamente un tipo del pueblo más que de la aristocracia”. (Revue des Deux Mondes, 15 de diciembre de 1910).
[762] 1857.
[763] 1862.