...En mi casa se dice: Nulla dies sine linea, y, sin embargo, dejo dormir a la Musa; pero es para que despierte más vigorosa en seguida. Espero dar aún al mundo algunas obras, y después, como un niño viejo, iré a terminar mi jornada terrestre entre las gentes sencillas[97].
...Entre las honrosas distinciones que he recibido y que sé te causarán placer, te informo que acabo de recibir del difunto rey de Francia una medalla con esta inscripción: Dada por el rey al señor Beethoven, y que llegó a mis manos acompañada de un escrito muy afectuoso del primer gentil hombre del rey, duque de Chatres[98].
Conténtate con esto por ahora, mi viejo y querido amigo. Los recuerdos del pasado se apoderaron de mí hoy y te envío esta carta con abundantes lágrimas; es apenas el principio, porque bien pronto recibirás otra; y mientras más me escribas mayor placer me proporcionarás. No hay necesidad de demandarlo, cuando se trata de amigos como somos nosotros. Adiós. Te ruego des un beso tiernamente en mi nombre a tu querida Lorchen y a tus niños, y que pienses en mí. ¡Que Dios sea con vosotros!
Como siempre tu fiel y verdadero amigo, que te ama.
BEETHOVEN.
A Wegeler
Viena, 17 de febrero de 1827.
Mi viejo y digno amigo:
Recibí de Breuning, para mi felicidad, tu segunda carta. Estoy muy débil todavía para contestarte; pero puedes pensar que todo lo que me dices ha sido en mi bien, y lo deseo. En cuanto a mi convalecencia, si puedo llamarla así, va mejor pero lentamente; se presume que será necesario esperar la cuarta operación, aun cuando los médicos no dicen nada de ella. Me revisto de paciencia y pienso que todo mal nos trae consigo algún bien... ¡Cuántas cosas querría decirte ahora! Pero estoy demasiado débil, no puedo más que abrazarte en mi corazón, a ti y a tu Lorchen. Con amistad verdadera y consagración a ti y a los tuyos, tu viejo y fiel amigo.
BEETHOVEN.