[97] Beethoven no dudaba que escribía entonces su última obra: el segundo finale de su cuarteto, op. 130. Estaba en la casa de su hermano, en Gneixendorf, cerca de Krems, en el Danubio.
[98] Duque de Achat (?).
[99] Beethoven, a punto de carecer de dinero, se había dirigido a la Sociedad Filarmónica de Londres y a Moscheles, que estaba por entonces en Inglaterra, tratando de organizar un concierto en su beneficio. La Sociedad tuvo la generosidad de enviarle inmediatamente cien libras esterlinas, a cuenta; y él se sintió conmovido hasta el fondo de su corazón. “Era un espectáculo desgarrador, dice un amigo, verlo cuando recibió esta carta unir las manos y sollozar de alegría y de gratitud”. En la emoción, la herida volvió a abrirse. Quiso todavía dictar una carta para dar gracias a los “nobles ingleses, que se habían interesado por su triste suerte”; les prometía una obra: su Décima Sinfonía, una obertura, todo lo que quisieran. “Nunca hasta hoy, decía, comenzaré una obra con tanto amor como la haré para ellos”. Esta carta es del 18 de marzo, y el 26 había muerto.
[100] En francés en el texto, menos la última palabra.
[101] “La ejecución de Beethoven, como pianista, no era correcta, y su digitación tenía a menudo faltas; la calidad del sonido era descuidada. Pero ¿quién iba a pensar en el ejecutante? Absorbían desde luego sus pensamientos, de cualquier manera que sus manos los expresaran”. (Barón de Trémont, 1809).
[102] Las palabras subrayadas están en francés en el original.—Ya hemos dicho antes que esta carta Cherubini no la contestó nunca.
VIDA DE MIGUEL ÁNGEL