...Volta a quell’ amor divino
C’aperse a prender noi, ’n croce le braccia[148].
El grito fecundo de la Oda a la Alegría no llegó a ser lanzado. Hasta su último aliento cantó la Oda al Dolor y a la Muerte liberadora. Fué totalmente vencido.
Tal fué uno de los vencedores del mundo. Nosotros gozamos con las obras de su genio, lo mismo que gozamos con la conquista de nuestros antepasados, sin pensar en la sangre vertida.
Non vi si pensa
Quanto sangue costa[149].
Yo he procurado exponer esta sangre a la vista de todos, he querido hacer flotar por encima de nuestras cabezas el estandarte rojo de los héroes.
NOTAS:
[103] “Caigo de vez en cuando en una gran melancolía, como sucede a los que están lejos de su hogar”. (Carta del 19 de agosto de 1497. Roma).
[104] Pensaba en sí mismo cuando hacía decir a su amigo Cecchino dei Bracci, uno de los desterrados florentinos que vivían en Roma: “La muerte me es grata, porque le debo la dicha de volver a mi patria que, viviendo, me estaba prohibida”. (Poesías de Miguel Ángel, edición Carl Frey, LXXIII, 24).