Pan; seis millones, ciento noventa mil, setecientos sesenta y cuatro reales.

Vino; cinco millones, veinte mil, cuatrocientos.

Carne; seis millones, ochocientos trece mil, ochocientos veintiocho.

Comestibles; cinco millones, setecientos ochenta y nueve mil, cuarenta y cuatro.

Leña y carbon; tres millones, treinta y nueve mil, setecientos setenta y seis.

Resulta que en los cinco artículos anteriores se ha gastado bastante más de un millon de duros, ó sea veinticuatro millones de reales.

Los establecimientos de locos ofrecen una estadística sorprendente.

En 1º de Enero de 1856 existian, en los dos asilos del Sena, tres mil trescientos cuarenta y un locos. Además, entraron en el año mil quinientos ochenta y nueve, de modo que componían un total de muy cerca de cinco mil, ó sea una especie de pequeña ciudad.

En el mismo año salieron de aquellos dos asilos ochocientos cuarenta y nueve, y murieron quinientos setenta y cinco. Quedó, pues, reducida aquella poblacion á tres mil, quinientos seis.

El estudio de esta materia no deja de tener sus curiosidades instructivas, por más que sean tristes y dolorosas, tales como la influencia de las profesiones en el desarrollo de la locura. A medida que se estudia este fenómeno terrible, este, terrible inconveniente de la razón, este negro ocaso del pensamiento, se va comprendiendo que la locura pertenece tanto á la medicina, como á la filosofía y á la moral. El ejercicio, los hábitos, las profesiones y el género de vida; es decir, la conducta, influye más tal vez que la disposicion constitucional de los órganos cerebrales. Me he informado minuciosamente acerca de esto, y he conseguido averiguar que las industrias manufactureras son las profesiones que han pagado al extravío mental mayor contingente; pero en una proporcion que asusta.