Entre solteros; diez mil ciento setenta y siete.

Entre viudos y solteras; mil doscientos sesenta y ocho.

Entre solteros y viudas; quinientos noventa y siete.

Entre viudos y viudas; cuatrocientos cincuenta y uno.

Resulta que la cifra menor es la de los viudos y viudas. Quizás se han acordado de lo que dice cierto adagio: pan con pan, comida de tontos.

En la Caja de ahorros se han verificado doscientas cuarenta y ocho mil, ciento veintidos imposiciones, hechas por doscientos veintiun mil imponentes. La Caja ha recibido ciento diez millones; y ha devuelto sobre ciento quince, habiéndose operado un movimiento total de doscientos veinticinco millones, durante el referido año de 1856. En 31 de Diciembre del mismo año, debía ciento ochenta y tres millones, á doscientos veintiun mil trescientos setenta y nueve imponentes.

Las operaciones de la Caja de descuentos se han verificado sobre setecientos veintidos mil, doscientos sesenta y cinco efectos, por un valor de dos mil quinientos millones de reales próximamente.

El presupuesto municipal de Paris es mayor que el de algunas naciones de cierta importancia.

La concesion de privilegios produjo á la villa en 1856 la enorme suma de ciento ochenta y seis millones de reales, cifra que representa tres presupuestos como el de toda la Suiza. Para que se comprenda lo maravilloso de este hecho, sepa el lector que el Austria, toda el Austria, una poblacion de treinta y cinco á cuarenta millones de almas, no recaudó en el mismo año por aquel concepto, más de veintiseis millones de reales, ó sea menos de una sétima parte que la sola ciudad de Paris.

En fin, los ingresos montaron á doscientos ochenta y cuatro millones. Es muy probable que en el año presente no bajen de trescientos millones, poco menos de lo que pagaba al Erario nuestro país, durante el régimen absoluto.