II

Si para que se llene y se desborde

El inmenso caudal de los agravios

Quieren que nunca hasta sus labios llegue

Más que el duro y amargo

Pan, que el mendigo con dolor recoge

Y ablanda con su llanto,

Sucumbirá por fin, como sucumben

Los buenos y los bravos,

Cuando en batalla desigual les hiere