Y agradable á los ojos pareces
Cuanto más solitario y más yermo.
Que al cruzar por la ruta espaciosa
Donde lucen sus trenes soberbios
Los dichosos del mundo, descalzo,
Sudoroso y de polvo cubierto,
¡Qué extrañeza y profundo desvío
Infunde en las almas el pobre viajero!
***
Aun parece que asoman tras del Miranda altivo