Oigo el toque sonoro que entonces

Á mi lecho á llamarme venía

Con sus ecos, que el alba anunciaban;

Mientras cual dulce caricia

Un rayo de sol dorado

Alumbraba mi estancia tranquila.

Puro el aire, la luz sonrosada,

¡Qué despertar tan dichoso!

Yo veía entre nubes de incienso

Visiones con alas de oro