Han de perderse mis restos.

Mas si cuando el dolor y la duda

Me atormentan, corro al templo,

Y á los pies de la Cruz un refugio

Busco ansiosa implorando remedio,

De Jesús el cruento martirio

Tanto conmueve mi pecho,

Y adivino tan dulces promesas

En sus dolores acerbos,

Que cual niño que reposa