Sentíanse en las hojas próximas á secarse,

Y en las marchitas hierbas,

Algo como estallidos de arterias que se rompen

Y huesos que se quiebran.

¡Qué cosas tan extrañas finge una mente enferma!

Tan honda era la noche,

La obscuridad tan densa,

Que ciega la pupila

Si se fijaba en ella,

Creía ver brillando entre la espesa sombra