¡Cuán tristemente los yermos fríos

De mi alma sola, no irá alumbrando!

II

Pobre alma sola, no te entristezcas,

Deja que pasen, deja que lleguen

La primavera y el triste otoño,

Ora el estío y ora las nieves.

Que no tan sólo para ti corren

Horas y meses;