Y que unas tras otras besándola expiran,

Recoged los rumores, las quejas,

Y en planchas de bronce grabar su armonía.

Tiempos que fueron, llantos y risas,

Negros tormentos, dulces mentiras,

¡Ay! ¿En dónde su rastro dejaron,

En dónde, alma mía?

* * *

Tan sólo dudas y terrores siento,

Divino Cristo, si de Ti me aparto;