Con el suyo el adorno salvaje

Que resiste del tiempo á la afrenta

Y corona de eterna verdura

Las ásperas breñas.

Árbol duro y altivo, que gustas

De escuchar el rumor del Océano

Y gemir con la brisa marina

De la playa en el blanco desierto,

¡Yo te amo!, y mi vista reposa

Con placer en los tibios reflejos