Y compás hizo al eco monótono
Del canto materno,
Del viento y del agua,
Que en las noches de invierno al infante
En su cuna de mimbre arrullaban.
Que tan bello apareces, ¡oh roble!,
De este suelo en las cumbres gallardas
Y en las suaves graciosas pendientes
Donde umbrosas se extienden tus ramas,
Como en rostro de pálida virgen