Salta del circo al cielo raso;
Banville le hubiera amado así;
Frank Brown, como los Hanlon Lee,
sabe lo trágico de un paso...»

O en la siguiente medalla:

Anverso.

«En el fondo de oro de la fiesta, en traje rojo u oro, oro o rojo saeteado de estrellas, o recamado de una flora de seda, el rostro inaudito, máscara de risa cuasi por lo fijo y violento dolorosa, descendiente de los Hanlon Lee, alado, elástico, Frank Brown, clown, aparece.

La contracción gelásmica se acompaña de súbitos gritos y gestos, siendo el conjunto demostración de cómo la risa, en lo bufo inglés, como en las marionetas macabras niponas, se constituyese rayana, en su fondo, en lo trágico. El tono denota, en aflautados finales, o monólogo coloreado fuertemente, de acentos de tirolesa, rayados de erres, mientras, saltante, avanza, batracio o acracio, magistral en su arte extraño, la figura que el ojo de Bebé agranda, principal, miliunanochesca, deslumbrante, en única, múltiple empero, apoteósis.

Las palabras sálenle en hipos: acaso el esfuerzo verbal continuando dolorosa meditación: Fuego de artificios cortado a veces de ausas, lazzi y gedeonería transcendente. Intimo con caballos, leones, perros, monos, cebras, hércules, ecuyères y tonys; Brown, con un gesto dominador, explícito, rige.

¡Music! ya se escucha: Tiempos de Buislay y Bell, ¡lejanos! Hoy, tiempo de Footit, tiempo de Frank Brown. ¿Qué hace, risueño risible, este clown, a las veces filosófico? Parodia a Shakespeare, Hamlet, no risueño, risible: «doloroso».

Reverso.

«Este es el caballero Frank Brown», que tiene cara de Byron. Hombre triste y serio, piensa. Su sonrisa, melancolía. (¿Acaso él no conoce a Durero?) Y como su mano ha acariciado tanto los animales, y los ojos de los seres inocentes y profundos le han contemplado tanto, su corazón se ha llenado de íntima bondad.

Es un hombre natural; su imperio, la fuerza y la dignidad. Es inglés, sabe de poetas.