La obra fundamental, hasta ahora, de nuestro amable pensador, es la que consagrara a su patria, Le Perou contemporain. Es una obra fuerte de medula, y que indica un vigor de espíritu y un estudio tan sólido y de trascendencia, que se diría de años mayores. La obra está escrita, a pesar de la particularidad patriótica, bajo un concepto universal, y puede ser leída con interés en cualquier parte, pues su fondo filosófico, su hondura ideológica, llamarán la atención, a no importa qué hombre de pensamiento, en todo lugar del mundo. La sagacidad de intelecto de esta «cabeza», que no sólo pertenece al Perú, sino a todo el continente, se une al vigor y a la rapidez con que abarca y profundiza cualquier cuestión de interés humano. En tales especulaciones, y siguiendo cada cual su ideal mental y su modalidad, se junta con Rodó y con Sanin Cano.
Para contrapesar en la balanza psíquica el valor de tales especialísimos mediums habría que poner, es indiscutible, en el platillo opuesto un buen número de toneladas de perlas y de rosas.
SANTIAGO RUSIÑOL
Ved aquí al catalán de los jardines, príncipe en el país de Bohemia, de una Bohemia de oro, de lindos colores, de sutiles letras y de «hierros viejos». Con su cabeza gris y su barba de roi-chevalier, atesora y comunica juventud, y con su arte fino, su palabra suave y animadora a un tiempo, su sonrisa fraterna con sus pares, subyugadora con todos, va llevando su corona de gloria con la misma descuidada naturalidad que su fieltro característico, en el cual no podríais suponer un invisible penacho, sino una pluma de seda.
Pinta y escribe y sabe de muchas disciplinas, como los artistas del Renacimiento. Y mucha música íntima y mucha poesía encuentra el observador meditativo en su pintura, como mucha sutileza y gracia pictórica en sus prosas, en que el pensador artista deja ver su alma profunda y delicada.
Comunicar con Rusiñol es una fiesta para el espíritu. Yo me he complacido con tales momentos, ya en su morada principesca de Sitges, ya en la corte madrileña, ya en la divina isla de Mallorca, en la múltiple Barcelona, en este París que él ama y que le ha sonreído.