IV

Jamás se vieron una lealtad mayor
que la del León italiano
al amigo de América que amó en fraterno amor.
¡De Garibaldi y Mitre las dos diestras hermanas
sembraron la simiente de encinas italianas
y argentinas que hoy llenan la tierra de rumor!
A ambos cubrió la gran sombra del Dante,
y en el Dante se amaron. En el vasto crisol
se encontraron un día dos almas de diamante
hechas de libertad y nutridas de sol.

V

¡Condor, tú reconoces esos sagrados restos!
¡Oh, tempestad andina, tú sabes quién es él!
Doncellas de las pampas, rellenad vuestros cestos
de las más frescas flores y de hojas de laurel.

VI