R. D.

CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA

A
J. ENRIQUE RODÓ

El alma que entra allí debe ir desnuda,
temblando de deseo y fiebre santa,
sobre cardo heridor y espina aguda:
Así sueña, así vibra y así canta.

I

YO soy aquel que ayer no más decía
el verso azul y la canción profana,
en cuya noche un ruiseñor había
que era alondra de luz por la mañana.