El ilustre cisne, cual labrado en nieve,
con el cuello en arco, bajo el aire leve,
boga sobre el terso lago especular;
y aunque no lo dice, va ritmando un aria
para la entreabierta rosa solitaria
que abre el fresco cáliz a la luz lunar.
Albas margaritas, rosas escarlatas,
¿no guardan memoria de las serenatas
con que un tierno lírico os habló de amor?
¿Conocéis la gama breve y cristalina
en que, enamorado, su canción divina
con su bandolina trina el ruiseñor?
Estas tres estrofas, deliciosa amiga,
son un corto prólogo para que te diga
que tus bellos ojos de luz sideral,
y tus labios, rimas ricas de corales,
merecen la ofrenda de los madrigales
floridos de líricas rosas de cristal.
De tu ardiente gracia los elogios rimo,
de un rondel galante la fragancia exprimo
para ungir la alfombra donde estén tus pies,
yo saludo el lindo triunfo de las damas,
y en mis versos siento renacer las llamas
que eran luz del triunfo del Rey Sol francés.
1893.s
CAMPOAMOR
ESTE del cabello cano,
como la piel del armiño,
juntó su candor de niño
con su experiencia de anciano;
cuando se tiene en la mano
un libro de tal varón,
abeja es cada expresión
que, volando del papel,
deja en los labios la miel
y pica en el corazón.